Primer libro sobre el que hay unanimidad en el grupo. No sabemos qué
extraño azar lo puso en nuestras vidas y por qué decidimos escogerlo entre
todos los títulos de las bibliotecas españolas. El caso es que es un tocho de
704 páginas. Salvo una valiente (que casi llega a las 300), la mayoría lo
abandonamos antes de la 40 (aunque casi lo dejo en la segunda al leer el nombre
de Borges escrito en vano). Aún así, y corriendo un gran riesgo, nos atrevemos
a opinar sin haber leído.
La contraportada dice:
“Yosahur, Edgar y Job abandonan su pueblo en busca de El abismo del mundo, ese lugar
geométrico donde en la Antigüedad se creía que finalizaba la tierra. Aún
ignoran que cada uno de ellos será perseguido por una obsesión proveniente de
la infancia y que marcará el destino trágico de sus vidas.
Mientras recorren la Historia de la Humanidad, tres misterios se van
entrelazando a lo largo de las páginas: un balancín, unos pergaminos
indescifrables, una muchacha sin nombre ni pasado.
Una novela cuyo eje es la amistad, el amor y la libertad. Un viaje
fascinante por el espacio-tiempo. Un relato épico y mítico donde los relojes
siguen su propio curso, regidos por el atlas y el calendario anacrónico de la
memoria y el alma”.
Corregimos (osadamente):
“Yosahur, Edgar y Job (tres
personajes mal construidos que no despiertan en el lector ni un mínimo de curiosidad)
abandonan su pueblo (un lugar fuera del
tiempo y del espacio) en busca de El
abismo del mundo, ese lugar geométrico donde en la Antigüedad se creía que
finalizaba la tierra. Aún ignoran que cada uno de ellos será perseguido por una
obsesión proveniente de la infancia y que marcará el destino trágico de sus
vidas (mientras tanto el lector ignora
muchas cosas y conoce al detalle otras que le interesarán más bien poco).
Mientras recorren la Historia de la Humanidad (o la historia de la humanidad los recorre a ellos), tres misterios
se van entrelazando a lo largo de las páginas: un balancín (el valor simbólico y misterioso del balancín
no requiere más comentarios), unos pergaminos indescifrables (mal descritos, insulsos, olvidables),
una muchacha sin nombre ni pasado (la
típica muchacha sin nombre ni pasado, en la línea del balancín misterioso).
Una novela cuyo eje es la amistad, el amor y la libertad (hablar de ejes es excesivo cuando no hay
estructura ni estilo). Un viaje fascinante (mareante, sin rumbo, confuso, aburrido) por el espacio-tiempo. Un
relato épico y mítico (totalmente plano,
sin vida) donde los relojes siguen su propio curso, regidos por el atlas y
el calendario anacrónico de la memoria y el alma”.
Desde la primera página, con esta descripción interminable:
falla todo: protagonistas infantiles, falta de ritmo, lenguaje
recargado y vacío, ambiente confuso… El lector nunca sabe dónde está ni cuándo (y muy pronto dejará de importarle).
Dos avisos: 1. Sabemos que algunos de estos "fallos" pueden convertirse en virtudes en otros libros, pero no aquí. 2. Que conste que somos un grupo muy variado y bastante optimista, que hemos conseguido sacar virtudes de otros tochos considerables. No es el caso.
Apelando a nuestra responsabilidad de lectores, quedáis avisados.
Lluc Berga Espart
El abismo del mundo
Barcelona, Hijos del Hule, 2004
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